Bienvenida

A veces las palabras nos pueden sorprender, solo hay que escuchar lo que intentan decirnos todavía en su letargo.
Todos tenemos algo de poeta, la poesía es la síntesis del mundo.

Cita de la semana




Yo recostado sobre sus piernas, riendo
y el cielo arriba, cabizbajo
queriéndose de lluvia todavía.


Just Gafar.

Yaiza y Mara

Yaiza y Mara

7/19/2009

Dicen

video

7/15/2009

Poeta









Eres el solitario que despierta
detrás de una esperanza desolada,
eres la libertad encarcelada,
eres la llave de una puerta abierta.

Relámpago en los ojos, lluvia muerta
latiendo en un renglón de la mirada,
eres todo el dolor de un casi nada,
todo el placer de la belleza incierta.

Llegaste sujetando realidades
con hilos de tu sueño, reafirmando
una duda, con letra temblorosa.

Y te vas añorando eternidades,
te vas como viniste... deshojando
una ausencia de ser en cada cosa.



Luis Oroz.

7/06/2009

El pirata














Me señaló un tesoro,
el mapa de un tesoro que esperaba
enterrado en los vértices del miedo.

Me indicó ese camino sin saberlo,
sin conocer el rastro que dejaba en cada afirmación
que, muy probablemente, ni él mismo se creía.

Tal vez ya se haya muerto,
y exprimiendo la ausencia de las aulas
insista en señalar la cruz donde excavar cada palabra.

El tiempo se ha comido sus facciones;
una barba tal vez,
una pata de palo
o un parche desgastado
asumiendo el vacío de mis ojos.


-Es fácil recordar cuando la imagen
se viste en el ropero de la infancia,
pero sigue ondeando en este océano
su bandera de voz
casi pirata.

Yo encontré mis poemas,
justo antes,
olvidé su apellido para siempre.


Luis Oroz.

6/26/2009

Los invitados










(A nuestra cambiante conciencia de hijo)




No importa que resbale hoy por sus labios el orden de la noche,
la fiesta de los cuerpos,
el placer de la nada sobre el sueño.
La ilusión que construyen las miradas
cuando pliegan dos vidas como cartas urgentes,
ha levantado civilizaciones.

No importa cómo cruzan el destino tus palabras de hoy
sobre la indiferencia de sus días.

Ni siquiera el amor nos pertenece.

La herencia de la piel se cobra a plazos,
igual que una promesa que no puede cumplirse
pero que sigue atándose al misterio.

Así, cuando el lazo se rompe
y las cartas se abren desplegando la urgencia
de las eternidades,
se invierten los idiomas,
se transforman,
los párpados se abren a la luz de los focos
y la mirada extiende las palabras
como una alfombra roja,
para que pasen,
desnudos de gala,
los invitados de tu soledad.



Luis Oroz.

6/12/2009

Desorden




























A Raúl G.R. (In memoriam)
1972-1991






Prefiero su desorden a mi cuadriculada autonomía,
su forma de mentir y de arrojar luciérnagas
a una noche invernal del mes de julio,
el látigo de plata que restalla en sus labios
o el infierno que quema las palabras
cuando ascienden, proscritas, de su nada repleta a mi todo vacío.

Prefiero su desorden porque clava un alfiler de risas sobre el tiempo,
porque deja colgada en la memoria la acupuntura de la eternidad.

“Y coloco sus cartas en mis libros,
su voz indefinida en la conversación que tienen a mi espalda los teléfonos,
su caricia de sol junto a esta sombra que, chinesca, se come los horarios,
su arena del reloj junto a mis lágrimas
para llenar de barro el agujero de la inspiración.”

Prefiero su desorden,
su violencia,
la imprevisible paz con que golpea la espalda de mis años.

Él revuelve la mesa,
empuja las botellas y estrella contra el suelo nuestras copas
en un brindis de pura inexistencia,
yo doblo realidades
y recojo los hielos,
la ginebra,
la tónica
de bebernos el mundo.

Y limpio de emoción la casa entera,
los pequeños cristales que se incrustan en la madera de su juventud.

-Si todo está en su sitio no hay nada en su lugar

“y separo sus cartas de mis libros…



Luis Oroz.

6/03/2009






5/30/2009

Los huecos del cielo








Estéril la costumbre de enterrarse
en los huecos del cielo,
de morirse despierto en las ventanas
expirando la última nostalgia,
ese mundo que cruza de puntillas sobre la realidad.

Aunque también es luz lo que sujetan unos ojos cerrados,
y la muerte
esa duda que pasa respirando tu sombra.

Así, tan sin sentido,
besamos a la ausencia y regresamos
al goce del no ser, a los estímulos
de un mundo hecho de tiempo y de distancia.

Luego…
una nube que pasa convertida en escombro
nos devuelve a la vida,
y el poema demuestra con sus letras dobladas
que allí no quedó nadie,
que nadie va a escucharte mientras vivas
arañando el silencio de la tumba.


Luis Oroz.

5/23/2009

Fallece la impresionante poeta Blanca Sandino






































Decir pérdida irreparable no me sirve, no me sirve.
Esta tarde nos ha dejado Blanca Sandino, compañera y poeta del grupo Alaire, con quién tuve la suerte de cruzarme en este imprevisible camino poético.

Como poeta, enorme, como persona me faltan adjetivos...
Toda mi emoción contigo, querida amiga, tu poesía, ya parte de mí.
Esa es, tal vez, la inmortalidad; el latido expandido, el pensamiento de hoja perenne que todo lo soporta, la sensación fugaz de haber muerto contigo.

Tu último poema era mi poema de la semana, Blanca. Nunca te lo dije.

____________________________________



Mercuro cromo(el color del infinito)



I
Como unaherida mal cicatrizada vives en mí.
Como una herida mal cicatrizada.
Como una herida.
MercuroCromo(el color delinfinito)



II
Me preguntaste cuál era el problema
y me detuve. ¿Cómo podía explicar que había doblado
el paisaje como una hoja de papel,
y que desteñido por la lluvia
se había convertido en un borrón
lleno de mariposas muertas? Te sentirías culpable.


III
Tu ausencia curva mis brazos
como el silencioso azul de Marzo
como mis criaturas del rocío
como mis pasos en la niebla
como mis pasos niños
como tus pasos cuando te alejas.


IV
En alguna parte de ese círculo que soy
y recorre mi sangre (a veces con desgana)
se ocultan presagios oscuros como el carbón de hulla.
Trémolos, y cuando me pronuncias
-trémolo-
carbón al rojo vivo.


V
Cierro los ojos al roce (tierno desamparo)
de tu recuerdo en mi alma. Él apaga, estoy segura,
los ecos de tu voz cuando me duermo.
Gris, pienso, gris. Juan Gris, para inmortalizar
este momento, y siento mi alma volviéndose pincel.
Pincel enseñado por tus manos
para pintar infinitos azulmente infinitos.
Mis Infinitos,
mis azulmente infinitos.



VI
¿Sabes?, en algún lugar entre el cielo y la tierra
nuestras almas continúan conversaciones interrumpidas.
¿Qué es la distancia
sino una palabra?



VII
Las aceras, bajo las casas, se sueñan paseadas:
suéñate alma mía, suéñate.


VIII
Lo sé, me lo has dicho con frecuencia: no cambio.
Dices que nunca dejaré de ser una niña
agarrada a sus juegues, a sus nimiedades.
Por eso sigo guardando en mis bolsillos
objetos sin valor: arena, cristales de colores, conchas,
palabras cuyos significados desconozco,
y también un «tequiero» para cuando se te pase el enfado;
no puedo darte la razón en todo:
no es una nimiedad, te lo aseguro, sentirse viva.
Sentirse viva entre tus brazos.



IX
Cuando los párpados caen sobre los ojos
descorren aquel tiempo en que nada era
y el hombre, como un dios,
re-crea la luz en medio de su sueño.
Se hace la luz.
Algo me dice que debería cambiar las dudas porcertezas.




X
La venda se me antoja paisaje nevado.
Sobre él hay una lucha encarnizada.
Finalmente el sol lo tiñe de rojo.
No, no es mágica mi sangre. ¿O sí?



XI
Apartade mí, me digo, me recuerdas a Judas:
siempre mojando tu pan en mi plato
para después traicionarme cuando escribo.
Intuición.


XII
Darme la vuelta a mi mundo
por recalar en aquellos mis puertos preferidos.
De la noche, a la marea baja,
al alba de mí en ti,
sólo un paso: atracar. «Atracar de puntas y con muerto».



XIII
La imagen se difumina
deja de ser exactamente tú.
Entonces me arropo con mi única certeza:
tu voz sobre las otras.
Cenit.


XIV
¿No existe inubicado? Pues así es como me siento
vestida con mi desganada piel
de hacer lo acostumbrado.



XV
Ya sé porqué escribo.
Si no existieses,
te crearía, y tú serías mi protagonista principal.


XVI
Sobre un mundo en cenizas, amor,
me enseñaron tus ojos a
elevarme hasta el conjuro del ser y la palabra.
MercuroCromo (el color del infinito).


Blanca Sandino

La impresión de las palabras







Abrió la puerta y dibujó una fecha…
estaban esperando las palabras al pie de sus dos manos
pretéritas,
silentes,
cerradas y orgullosas
como una cicatriz.

Movió los dedos, encendió las lámparas
en cada habitación del diccionario;
nacieron hijos de la madre estéril,
caimanes de la rabia,
mariposas de cada corazón que se envolvía
en la seda brillante del amor.

El beso se deshizo de los labios, y fue cobijo, soledad o muerte.

Comprendió que la vida era un discurso de palabras inmensas,
una impresión fugaz que permanece
en el aire sin aire de la imaginación;
la onírica verdad que se reinventa en lo desconocido.

Comprendió que el silencio que se escribe
es el único fiel a su significado,
que la palabra barco chirría bajo el cielo
de la boca que roza sus maderas,
y que lanza una red para arrastrar naufragios,
que la tierra se llena de jardines
o que en el mar se imprime el horizonte
y en su vocal respiran los delfines de nuestra libertad.

Cerró la puerta y escribió… vacío;
cayeron las palabras con su látigo negro
hacia el abismo de lo no mirado,
y el mundo se llenó de realidades
que sangraban,
exactas,
igual que tu conciencia.


-Hoy descubro que el cielo es un lugar pequeño
si no hay virtud para esconder un Ángel.



Luis Oroz.

5/15/2009

Una vida sin mí










Estábamos dispuestos a querernos
para toda una muerte,
yo pensaba en la cara que pondrías
cuando vieras las cosas que te escribo,
cuando sintieras en tu propia carne
el látigo amarillo del silencio.

El tiempo puso nombre a los extraños,
y aprendimos a vernos
con la invidente claridad del loco,
descubrimos el ámbar de las cosas
que no se pierden porque nunca han sido,
la cruda realidad de lo irreal
en la fingida eternidad de un verso.

Así nos conocimos…
quizá hasta el punto de sentirnos uno
y desandar el sueño de los tristes.

Aquella dualidad definitiva ha mordido mis dedos.

No hay espejos que pongan en la cara
la soledad que crece en los paréntesis
de una vida sin mí,
y hay heridas que vierten la costumbre
de no ser escuchado.

Así es la soledad cuando comparte
la emoción de una risa que no existe,
así muere un poeta…
por eso ha de saberse locamente
para toda la vida.


Luis Oroz.