Bienvenida

A veces las palabras nos pueden sorprender, solo hay que escuchar lo que intentan decirnos todavía en su letargo.
Todos tenemos algo de poeta, la poesía es la síntesis del mundo.

Yaiza

Yaiza
El poema que nunca podré superar

Cita de la semana


" Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo."

(Wislawa Szymborska)


5/30/2019

Un Poema de Juan Vicente Piqueras



  DESGRACIAS A DIOS


  No sé si devoción o sólo lluvia
fue aquel lento lamento cuyas manos
acariciaban lo que ya no era,
arañaban mi voz, se despedían
de todo lo que nos llevó a encontrarnos.

Sólo sé que estar solo, después, llevó tu nombre,
que tuve que morir a tu favor,
que no me protegieron las preguntas,
y que escribir a solas apenas me salvó.

Odié el amor. Te odié. Fue necesario.
Amé las cosas mínimas con tal de que supieran
sacarme de mí mismo
y decirme en silencio que la vida
valía más la pena que mi pena y que tú.

 Sólo ahora agradezco no sé muy bien a quién
(¿no habremos inventado a Dios para dar gracias?),
sólo ahora agradezco, aquí, en silencio,
el haberte encontrado y el haberte perdido.


Juan Vicente Piqueras.

3/13/2019



COMAS


Hasta, 
siempre,
porque, 
quién,
sabe, 
cuándo,
palabras, 
esperando, 
nuevos,
pájaros, 
en la rama doblada de tu boca.
Mirar,
bajo, 
tormentas, 
mientras,
caen,
minúsculas,
imágenes,
de lo que pudo ser y sin embargo…
Alguna,
vez,
recuerdas, 
mariposas,
sobrevolando, 
árboles, 
marcados,
con nombres que resisten sin sus dueños.
Esperas,
entender,
inútil,
mente
caricias,
retenidas,
en la prisión sin rejas del orgullo.


Odio la pausa, el hueco, el intervalo
que no mira detrás de lo que ocurre.
Odio escribir con comas porque la vida es eso;
tropezar, tropezar …
sin saber que podíamos
sujetarnos los labios para salir indemnes.




Luis Oroz








1/27/2019

Un Poema de Juan Vicente Piqueras




DOS ISLAS


No hago vida de mí. Cuando estoy solo
no hago vida de mí. Te necesito
a cada instante, siempre, incluso cuando
no sé quién eres tú ni donde estás
ni qué quieres de mí. Cuando estoy solo
siento que estoy en mala compañía.
No sé hacer vida de mi soledad.
Pero no sé tampoco no estar solo.
No sé de mí sin ti. Te necesito
tanto como te temo. Amo tus manos
tal vez porque no están. Amo el abismo
abierto entre nosotros (¿qué es nosotros?),
que no existimos. Busco otro pronombre
que no sea tú ni yo, nosotros, nadie,
una especie de yu, de to, de tuya
de Mogador para tallar la barca
de madera y mentira
donde huir dónde, juntos, deseándonos.

Somos dos islas una frente a otra
que aman el mar que las separa y une.


Juan Vicente Piqueras

11/10/2017

Otras formas de silbar al miedo


Os espero el día próximo Jueves 30 de Noviembre en la presentación oficial de
 "Otras formas de silbar al miedo" Editado por Vitruvio.
19.30 h. Casa de fieras del Retiro. Madrid.


 

10/17/2017

Un Poema de Juan Vicente Piqueras

MUSEO DE LA ACRÓPOLIS


Una mano de mármol, pero sólo los dedos, 
sobre un hombro de mármol sin cabeza.
Un brazo erosionado que nadie tiende a nadie.
Un caballo sin patas.
Un jinete que es sólo sus muslos.
Dionisos a pedazos, recompuesto.
Un toro sin cuernos que está siendo devorado
por un león que no está,
sólo sus garras.
Admiramos lo desaparecido.
Tal vez nuestra cultura nace de estas ausencias,
de lo vacío, de lo que no hay.
También nosotros somos lo que queda
de nosotros,
lo que nos falta, el hueco que nos cuida.


Juan Vicente Piqueras (de Atenas, 2013)

8/26/2017

Un Poema de Vicente Gallego


In Dubio Pro Reo



Esta tarde releo mis palabras
para ultimar su acento y ofrecerlas
a un oscuro editor. Y al repasar
sus sílabas exactas y traidoras
me tienta el desaliento y la pereza.
¿Dónde ocultan la vida que guardé
en su desván de sombras, dónde esconden
esa pasión que me obligó a trazarlas?
No hallo en ellas respuesta, y en su espejo
sólo descubro el rostro de un extraño.
No hay luz en mis palabras, y a mis ojos
carecen de belleza. ¿Por qué entonces
obstinarse en su engaño, y para qué
ofrecerlas ahora a los demás?
¿Quizá con la esperanza
de ese lector futuro que imaginó Cernuda?
Es hermoso su sueño, y el poema
es también muy hermoso, pero yo me pregunto,
descreído, si puede mi lectura,
con su fervor de hoy,
entregarle a aquel hombre una dicha
que escribió no sentir; si yo mereceré
ese incierto lector; y de qué extraña forma
los versos y la vida que sentimos frustrados
sabrán cumplirse un día en los ojos de otros.




Vicente Gallego