Bienvenida

A veces las palabras nos pueden sorprender, solo hay que escuchar lo que intentan decirnos todavía en su letargo.
Todos tenemos algo de poeta, la poesía es la síntesis del mundo.

Yaiza

Yaiza
El poema que nunca podré superar

Cita de la semana


" Somos así, mortales
irremediablemente,
acostumbrados
a que todo termine."

(Irene Sánchez Carrón)

7/23/2009

De papel

9 comentarios:

luisa dijo...

Precioso. La perspectiva que se obtiene cuando se mira hacia la niñez, es la relectura de todos aquellos que nos rodearon. Nos empapamos de la sabiduría de otros, hasta que somos nosotros mismos los que luego la propagamos como un fuego gentil que calienta cabecitas neófitas.
Cuentas muy bien la interrelación que existe con los que hemos crecido y el entorno que acompaña a la niñez. El crecimiento nos da otros ojos con los que leer y ser leídos. Compartimos espacio, tiempo y crecimiento (por aquello de que nunca se termina de aprender) con otros seres afines (aunque lo único que compartamos sea un mismo latido). La inmortalidad es ese mismo pulso indómito.

Muy buen poema. Creo que lo leí cuando comenzaba a saber de ti.

¿Te llegó la revista?

Un beso, Luis

aubriel dijo...

Luis, es uno de los mejores poemas que he leído en los últimos tiempos, es de ésos que se guardan para leer y releer.

Venus dijo...

Precioso, Luís. Unos versos empapados de nostalgia que miran atrás, a esa infancia en la que todo era inocencia... unas imágenes realmente bellas. Un disfrute de lectura, como siempre.

P.D. Gracias por citarme, amigo; es una alegría inmensa y un honor para mí aparecer en el blog de un poeta al que admiro tanto. ;-)

Un besazo

Susana Palma

Luis Oroz dijo...

Gracias, Luisa, por acercarte.

La niñez es un periodo en el que uno queda indefectiblemente marcado, en lo bueno y en lo menos bueno, el niño tiene la capacidad de guardar lo efímero, lo desapercibido, para, posteriormente, tomar eterna conciencia.

La mente del niño crea una película protectora que poco a poco se va diluyendo en el agua de los años.

Esa otra forma de lectura,donde los signos dejan paso pulsos, es la que nos marca el camino personal.

Siempre es un placer compartir contigo, y una suerte.

La revista, genial, moderna, y con buenas elecciones, salvo alguna excepción, tus poemas y relatos, muy muy bien.
Te deseo toda la suerte del mundo, ya lo sabes.

besos.

Luis Oroz.

Luis Oroz dijo...

Aubriel, mil gracias por ser tan generosa conmigo.

Siempre he dicho que la poesía necesita un gran porcentaje de "captación" en ese sentido, puedo sentirme orgulloso, porque noto, muchas veces, ese lazo sensorial, que al final es lo que perdura.
Muchísimas gracias por dar eco a tu pensamiento.
Abrazos.

Luis Oroz.

Óscar Distéfano dijo...

Un poema que me emociona, que lo leo con el placer de ir degustando verso a verso, sin ninguna complicación semántica, pero cargado de magia y sugerencias. Lo veo como una enorme alegoría, donde ese papel se arranca desde el árbol para hacerse libro, mostrándonos la vida misma, con sus hondos matices.
La forma, es un estilo que lo tienes dominado, amigo: precisión rítmica y pulcritud del lenguaje.

Un abrazo.
Óscar

Luis Oroz dijo...

Hola Susana, mil gracias por tu cercanía.
Tienes un gran talento poético, es así de fácil, por eso siempre tendrás un hueco en esta humilde casa.

Besos.

Luis Oroz.

Luis Oroz dijo...

Hola, Oscar, sin duda es un poema alegórico, donde trato de enlazar términos, buscar la coherencia de un discurso aparentemente alejado de la realidad.
Sin embargo, a veces, la vida nos sorprende con la exactitud de lo imposible.

Mil gracias, compañero, y mi abrazo sincero.

Luis Oroz.

Anónimo dijo...

Acabo de entrar en tu blog y me encuentro esta maravilla. No puedo resistir la tentación de decirte que es uno de los poemas más hermosos que he leído. Felicidades
Abrazos
Pilar Morte